Hermandad del Eter
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Publicado por Hector Trujillo el marzo 18, 2012 a las 3:24am
Publicado por javier narvaez el diciembre 19, 2011 a las 1:30pm
Publicado por JUAN CARLOS TORRALVA HERNANDEZ el noviembre 30, 2011 a las 2:48am
Publicado por JUAN CARLOS TORRALVA HERNANDEZ el noviembre 30, 2011 a las 2:46am
Publicado por JUAN CARLOS TORRALVA HERNANDEZ el noviembre 30, 2011 a las 2:45am
Publicado por José Conde el noviembre 29, 2011 a las 8:07am
Publicado por Luis Leopoldo Gómez González el septiembre 18, 2011 a las 12:30am
Publicado por José Conde el agosto 24, 2011 a las 10:52am
Publicado por vanesa el agosto 8, 2011 a las 10:49pm
Publicado por vanesa el agosto 8, 2011 a las 10:42pm
Publicado por vanesa el agosto 8, 2011 a las 10:39pm
Publicado por vanesa el agosto 5, 2011 a las 11:03pm
Publicado por vanesa el agosto 5, 2011 a las 11:02pm
Publicado por vanesa el agosto 5, 2011 a las 11:00pm
Publicado por vanesa el agosto 5, 2011 a las 10:57pm
1ra Carta de Silvio
La Habana, 7 de septiembre de 1996.
Sr. Eduardo Valtierra:
Querido amigo:
Tras leer las veinte primeras páginas del impresionante macuto de mensajes de Internet que me has hecho llegar, me doy cuenta de que va a ser una quimera satisfacer la variada avidez de vuestro «club del éter». Aún así voy a intentar, en la medida en que el trabajo lo permita, intercambiar ideas y esclarecer algunas cuestiones. Me ha estremecido la sensibilidad y la inteligencia de los concurrentes. Es fascinante que este medio sirva para tocar temas tan hermosos como Cesar Vallejo, ver cómo la poesía nos reúne y nos saca las ganas de cantar, aún en esta suerte de coro de electrones.
Llama la atención el ingrediente de libertad que Internet incorpora. Me vienen a la cabeza muchas ideas relacionadas con esto, algunas posiblemente contradictorias. Si bien es cierto que este salto en la comunicación desinhibe (incluso por aquello de no vernos las caras, cosa que puede contribuir a sincerarse), esto no nos sustrae de formación, credos, gustos, origen social y otras características. Pero, hasta donde he leído, nadie pretende insultar a nadie ni trata de imponer su criterio. Diríase que esta maravilla crea una especie de homogeneidad ética y nos ofrece la oportunidad de ser todo lo humanos que siempre deberíamos ser.
La única referencia que tengo por ahora es la página de Silvio Rodríguez. Recorriendo la lista de ciento y tantos habituales, noto que, a pesar de que son varios los países que participan, la inmensa mayoría son hispanohablantes. Esto se entiende porque el asunto que los reúne son canciones en español. Pero quién sabe si algún día Internet funcione con un traductor instantáneo de todos las lenguas y podamos hablar entre rumanos, chinos y lapones. Entonces este foro extendido será un mayor contribuyente a la unidad planetaria.
Para ustedes, expertos navegantes, ya es parte de la cotidianidad eso de lanzarse al espacio de partículas que se enlazan. Como te explicaba hace unos días, hace apenas dos años decidí sentarme ante una computadora, y si bien el nuevo juego por momentos me ha absorbido peligrosamente, todavía ando a gatas. Lo que más uso es el word y desde hace un tiempito los escáners y algunos procesadores de imágenes con los que estoy archivando las fotos que tomo.
Lo primero que voy a responder, de lo leído, es que «Domínguez» debe salir, simultáneamente, en España, México, Argentina, Chile y Cuba el 21 de setiembre, día de comienzo de la primavera en el sur del globo. Es probable que se pueda coordinar este unísono con dos o tres países más de América. En esa dirección se trabaja. Como se sabe, no nos distribuyen las transnacionales y esto conlleva sus contra, además de sus pro.
A propósito de esto quiero decirte que me parece edificante el debate sobre la piratería. Es conmovedor ver como la gente se inclina a condenarla y, cuando más, a justificarla sólo en casos extremos. Es cierto que eso ayuda a vivir a los autores (muchos sólo disponen de estos recursos), pero también es cierto que algunos disfrutamos más viendo circular nuestro trabajo que embolsillándonos los beneficios. Esto no quiere decir que uno sea un santo, pero la vocación de comunicador arrebata y el goce que produce también es un tesoro. Cierta vez, disgustado por las manipulaciones de una disquera, le dije a una amiga común que prefería que los piratas callejeros divulgaran mi música, a que los señorones con patente de corso se ampararan en su poder para robar. No veo mal que alguien, para resolver sus apremiantes necesidades, reproduzca unos cuantos casetes y los venda. Tampoco que los amigos intercambien la música que gusten (gracias a ello estamos en contacto). es cierto que la música es un hobby caro, imposible para muchos, y nada ni nadie tiene derecho a privar a un semejante de la espiritualidad de las artes. Incluso creo haber sido uno de los mayores contribuyentes a que están circulando canciones que no han sido editadas en disco. Lo que me indigna es que hay quienes piratean para cambiar de coche cada año e ir al casino por las noches. Todo lo que se haga para impedir esto último va a mejorar al mundo.
Hay una nota de alguien que ve similitud de propósitos en una parte de «Como esperando Abril» y otra de «Septiembre», de Vallejo. Es curioso, no me había dado cuenta y es cierto que hay algo de semejanza. Pero sucede que yo utilizo abril como un brillo de primavera insertado en invierno y Vallejo está haciendo una referencia temporal. Mi alegoría consiste en la función dislocada de un mes. El maestro sitúa entre septiembre y diciembre la metamorfosis de las brasas en charcos, o sea, un triste devenir del sentimiento.
Respecto a la frase «Padre, aparta de mí este Cáliz», que usa Chico Buarque, no es por influencia vallejiana. Ambos poetas la extrajeron probablemente del Nuevo Testamento. Es lo que Jesús le dice a su padre (presumiblemente Dios) cuando se debate entre si asume o no el terrible destino de tortura y crucifixión que le espera.
Creo que está muy claro Emilio en todo lo que plantea acerca de la ley Helms-Burton y como cubano (y humano) le agradezco su gesto solidario. Y conste que no pretendo hacer proselitismo, pero tal engendro no es ley ni cosa que lo parezca, sino un insulto a la libertad en el planeta.
Felicidades a los cantores (Susana y Fernando) y cuando avance más en esta inmensa cantidad de páginas iré soltando, cuando pueda, algún que otro comentario. Quiero que nadie se me ofenda si no es mencionado. Por lo que más quieran, comprendan que no voy a disponer de tiempo para dialogar con cada uno. Es probable que el 21 de setiembre esté sentado, en directo, en el buzón que te dio Mary, para dialogar con quien aparezca. Esto se quiere hacer a propósito del lanzamiento de «Domínguez», pero no es obligatorio hablar del disco. Si sucede, espero que me excusen la lentitud, porque escribo con dos dedos.
Todo este mensaje, Eduardo, obviamente está hecho para que lo lances al espacio, a modo de un primer saludo personal a la tropa cósmica, además de ser expresión de la enorme gratitud que siento por todos ustedes, que están lo suficientemente locos como para prestarme atención.
Un saludo especial para Héctor Velarde (primmo orate asolutto) y un saludo cariñoso a cada uno de los visitantes de esta página, remitido por vuestro aprendiz de brujo.
Silvio Rodríguez Domínguez.
2da Carta de Silvio
La Habana, 10 de mayo de 1997.
Troperos:
Después de un rato de ocho meses sin aparecer, aquí estoy saludándoles. Me disculpo, claro, aunque advierto que no he vivido ajeno a vuestra existencia. Incluso he visto a algunos, a principios de marzo. En la Universidad de Puerto Rico se alzó una muchacha, que venía de la Florida, a defender a Cuba. Hablaba en su nombre y en el de otros troperos y amigos. Se manifestó con una convicción que estremeció la sala. Sé que en el concierto que hicimos el día siete había muchos de ustedes, llegados de diferentes países. Llevaba en mente saludarlos, pero hace rato que sé que no me debo fiar de todos mis propósitos en un concierto. Cuando estás ahí arriba, encañonado por las luces y las almas, solo un pedazo de tu mente habitual funciona. Se duermen partes de uno mismo y despiertan otras que solo aparecen en esa situación. Por eso uno olvida cosas del cotidiano que uno es, y también descubre otras que no sabe. Buena parte de las cosas que entonces se descubren se deben a la química del momento, a la comunión que se produce. Es algo difícil de prever.
De allí viajé a París y, a mi llegada al aeropuerto, un joven con una guitarra se despegó de una columna y amablemente me pidió que se la firmara. A mí ahora me parece un sacrilegio garabatear guitarras, pero lo hice para no contrariarlo (y porque tengo memoria). Le pregunté que cómo sabía de mi llegada. Me dijo: «Soy tropero». Bastó.
O sea, que nos percibimos. Señales de otra química, la del éter. No está nada mal.
Por cierto que la palabra tropero me parece muy sugestiva, porque además de identificar al integrante de «la tropa cósmica» parece aludir a quienes tienen que ver con los tropos, ingrediente sustancial de la poesía. Por mi parte la he incluido, en varias acepciones, en mi diccionario personal.
Unos días antes de viajar a Puerto Rico recibimos por telefax, desde Miami, un grupo de preguntas que debía responder para El Nuevo Herald. No pude hacerlo entonces, pero lo hice en abril, cuando llegué a La Habana. Hace casi un mes que enviamos las respuestas, nos dieron acuso de recibo, pero la entrevista no se ha publicado. Como no me gusta trabajar en balde (gasté dos días en ese interrogatorio), se la publico yo a ustedes, por si les interesa.
Estos temas pudieran ser parte de los de intercambio, si nos reunimos aquí en La Habana, durante la primera semana de agosto. Lo digo por si se mantiene en pie la propuesta de algunos de ustedes de venir, para saludarnos. Al respecto había pensado en crear condiciones para pasar juntos un rato. Avisen si vienen o no. Creo que, en principio, pudiéramos fijar el día siete (7) para encontrarnos en algún lugar de La Habana. Un parque o algo así, ya veremos.
Por último discúlpenme, por favor, la falta de tiempo para responderle uno a uno. Espero no llegar a herirles demasiado.
Fraternalmente con ustedes,
El Aprendiz
Carta a la Tropa Cósmica (del disco Expedición)
Los doce trabajos que reúne este álbum, como sucede siempre en mis discos, datan de diversos tiempos y motivaciones. El primer tema de "Totí" lo tenía desde 1996, después, en 1997, estando en París, compuse la segunda parte. El texto de la canción vino a parecer en prades, un año después, soñando con los totíes de mi patio. Esta canción está en el disco gracias a Niurka.
"El Baile" es de 1999 cuando los poderosos bombardeaban a la pequeña Yugoslavia ( y lo celebraban con orgullo). Hoy me lo podría motivar cualquier país al que pretendan "salvar" a fuerza de metralla, mientras un coro de vergüenza aplaude. La dediqué a mi amigo, el trovador Augusto Blanca y a Rosi, su esposa, por lo de Arlequín y Corista.
"Expedición" es del 2000 y me salió cuando en Cuba hacíamos actos diarios, reclamando la devolución del pequeño Elián González a su familia.
"Fronteras" y "Amanecer" fueron compuestas y orquestadas en las ciudades de Ferrada Y Bolzano, Italia, en septiembre del 2000. Las letras las hice un año después, mientras grababa el disco. La primera empezó con campanas que después brillaron como espejos y terminaron pasándole la cuenta en las fronteras. La segunda es mi homenaje a dos grandes compositores de la trova cubana: Marcelino Guerra y Bienvenido Julián Gutiérrez. "Sortilegio" no anoté la fecha, pero fue compuesta por 1994, en los días más difíciles del " período especial " cubano.
"Hace no sé que tiempo ya" es una canción del mar, de 1969.
"Ese hombre" fue una ocurrencia de 1977.
"Anoche fue la orquesta" fue concebida desde hace mucho y realizada en el 2001, pensando en mi pueblo natal, en su laguna exterminada y en su pobre río moribundo.
"La Mancha" y "Quédate" son de 1967.La segunda fue una de las dos canciones que canté en mi debut televisivo, el martes 13 de junio de ese mismo año. La dediqué a mi mejor amigo y maestro Mario Romeu, que hace 35 años la orquestó mucho mejor que yo.
"Tiempo de ser fantasma" primero se me ocurrió como tema musical, el 7 de mayo del 2000. Lo recuerdo bien porque fue la primera orquestación que hice para este trabajo. Todo lo demás (incluso la idea del disco) se desencadenó a partir de este tema, que desde entonces se ganó el derecho del al cierre.
El aprendiz
Entrada de blog de Hector Trujillo
Luis Leopoldo Gómez González comentó en el video de Vanessa Paola González CortésBienvenido a
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